
En el marco del Día Mundial de la Voz, que se conmemora cada 16 de abril, es importante no normalizar síntomas que pueden parecer menores, pero que podrían indicar alteraciones en las cuerdas vocales.
La voz es una herramienta esencial en la vida cotidiana y su cuidado es clave para prevenir trastornos que pueden afectar tanto la comunicación como la calidad de vida. Mantener una buena hidratación, evitar forzarla y consultar ante molestias recurrentes son medidas simples pero efectivas para protegerla.
Ronquera persistente, dolor o picazón al hablar, cambios en el tono o intensidad de la voz, dificultad para tragar o sensación de un cuerpo extraño en la garganta son algunas de las señales de alerta más frecuentes.
“Si la voz cambia sin causa aparente y los síntomas se mantienen por más de dos semanas, es fundamental consultar, ya que existen patologías benignas y malignas. Detectar a tiempo puede evitar complicaciones mayores”, explica el Dr. Andrés Lanas, otorrinolaringólogo del Centro de Voz y Deglución de Clínica Universidad de los Andes.
El mal uso o abuso vocal es una de las principales causas de disfonía. A esto se suman factores de riesgo como el tabaquismo, la exposición a contaminantes, el reflujo gastroesofágico y la falta de hidratación, que pueden dañar progresivamente las cuerdas vocales.
Existen grupos que, por sus hábitos o condiciones laborales, presentan un mayor riesgo de desarrollar problemas vocales. Entre ellos destacan:
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Profesores y educadores
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Locutores, periodistas y cantantes
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Personal de atención al público y call center
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Personas que trabajan en ambientes ruidosos
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Fumadores o expuestos a contaminantes
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Pacientes con reflujo gastroesofágico
Para prevenir estas alteraciones, se recomienda mantener una hidratación adecuada, evitar el consumo de tabaco y alcohol, no forzar la voz, descansar tras un uso prolongado y evitar susurrar, ya que puede generar mayor tensión en las cuerdas vocales.
“Cuidar la voz es fundamental para mantener una buena calidad de vida. La detección precoz y la adopción de hábitos saludables permiten prevenir complicaciones y mejorar el pronóstico de quienes presentan alteraciones”, concluye el especialista.

